Extensiones de pestañas, más que una tendencia

Extensión de pestañas

Suele decirse que la excelencia está en los pequeños detalles. En el caso de la mirada, lo que determina su belleza por encima de todo son esos pequeños pelitos que nos nacen al borde de los párpados: las pestañas. Contar con unas pestañas abundantes y largas es sinónimo de tener unos ojos hermosos… ¿Pero qué ocurre si nuestras pestañas son escasas y cortas?

La solución es una técnica que lleva varios años en plena ebullición: las extensiones de pestañas. Nos encontramos en una época en la que las técnicas más sofisticadas del maquillaje de pasarela y alfombra roja se están democratizando y han llegado ya a los salones de belleza. En el caso de las extensiones de pestañas, resulta evidente que quien prueba con ellas ya no puede dejarlas, porque no tienen parangón ni en comodidad ni en resultados. Ahora ya es posible sacarle el 100% de partido a la mirada.

La demanda, pues, crece día a día, y cualquier salón de belleza que se precie debe disponer de una especialista en esta técnica. Su aplicación posee un cierto grado de complejidad, ya que se trata de pequeños pelitos de seda que se adhieren a las pestañas para darles una mayor longitud y volumen. Como ocurre ya en prácticamente todos los tratamientos de estética y maquillaje, ponerse en manos de un buen profesional, formado y con experiencia, es imprescindible para obtener los resultados esperados.

La principal ventaja de las extensiones de pestañas son su naturalidad: no se trata de pegar unas pestañas postizas, sino de prolongar nuestras propias pestañas. Por lo tanto, la duración de las extensiones es la de las mismas pestañas naturales: alrededor de dos meses es lo que suelen tardar en caer. El pegamento que se utiliza es muy efectivo y nada perjudicial para los ojos. Y los resultados son geniales: una mirada nueva, profunda y exuberante.

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