¿Qué se necesita para ser una profesional de la estética?

Optar por ser una profesional de la estética es, hoy en día, una decisión acertada. El sector de la belleza crece con fuerza y cada vez se demandan más sus servicios. Una vez superada la crisis económica, que ha afectado de manera tangencial a nuestras empresas (desde luego ni por asomo con la fuerza que ha afectado a casi todos los sectores), el horizonte que se presenta es muy halagüeño. Ya bien sea para trabajar por cuenta ajena o para emprender, la estética y el maquillaje tienen unas excelentes perspectivas profesionales.

Pero, ¿Qué se necesita para convertirse en una profesional de la estética? Lo primero que debemos tener en cuenta es unas ciertas aptitudes personales: el entusiasmo y la vocación son imprescindibles. Si eres de las que tienen un interés innato por la belleza, la moda, el maquillaje, las uñas, tienes mucho ganado, porque, como solemos decir, trabajar en lo que a una le gusta no es propiamente trabajar, es realizarse profesionalmente, y eso se nota mucha en el desempeño de un trabajo.

Y a renglón seguido nos aparece una nueva pregunta: ¿Son el entusiasmo y la vocación suficientes? Pues no. Como decíamos antes, son imprescindibles, pero desde luego no son suficientes. ¿Qué se necesita más? La formación.

La formación en nuestro sector es cada vez más completa, ya que los avances en tratamientos, cosmética y aparatología poseen un ritmo vertiginoso. Ya no basta con tener buenas manos para hacer un tratamiento facial, por ejemplo. Ahora hay que conocer en profundidad la piel desde el punto de vista anatómico, hay que saber mucho de cosmetología, ya que una profesional debe analizar las necesidades específicas del cliente y asesorarle en consecuencia, debe estar al día en lo referente a los avances tecnológicos, muy variados y complejos… En fin, debe tener una formación de base muy sólida y, mientras ejerce la profesión, debe tener también una formación continua de reciclaje y de aprendizaje de nuevas técnicas.

Para ello es básico elegir muy bien dónde adquirir esa formación. En nuestra profesión no basta con tener un título, lo importante es que la formación que elijamos tenga un gran componente práctico (sin olvidar la base teórica, claro) y, sobre todo, que esté adaptada a las nuevas tendencias y avances del mercado. Una buena formación de base tiene que ser suficiente para que, al día siguiente de terminar el curso, una pueda ponerse a trabajar en cualquier centro de belleza o, incluso, pueda optar por el autoempleo como empresaria.

Si la tendencia de la formación técnica es que cada vez esté más orientada a las necesidades reales del mercado, en el caso de la estética, el maquillaje o la micropigmentación, esto es ya un axioma: de nada vale que se titulen personas que después deben aprenderlo todo trabajando; lo realmente importante es que esas personas recién tituladas sean rentables desde el minuto uno, y eso se consigue con una formación muy profesional que esté muy vinculada al desarrollo de las empresas del sector.

Así que, si estás pensando convertirte en una profesional de la estética, no pases por alto este punto. Una buena base es la clave.

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