El temido síndrome postvacacional

Couple of young office professionals talking over a laptop computer, students working with laptop

Dadas las fechas en que nos encontramos, tal vez te acabas de incorporar al trabajo o es posible que todavía tengas la suerte de estar de vacaciones y cuentes los días que te quedan para disfrutar y relajarte… Bueno, estés en la situación que estés, lo que sin duda va a ocurrirte (o te está ocurriendo ya) es que debes reanudar tu actividad laboral. Resígnate, es ley de vida (si no te toca la lotería, claro) y lo importante es que esa vuelta al trabajo no te resulte demasiado traumática.

Lo importante es que los síntomas tradicionales del llamado síndrome postvacacional (cansancio, fatiga, dificultad para la concentración, molestias gástricas, irritación, tristeza, desmotivación…) no hagan mella en tu cuerpo bronceado y anegado de sal y paella… ¿Qué puedes hacer para evitarlo? Te lo contamos.

Lo fundamental es retomar tu vida rutinaria de forma paulatina, dándote un periodo de adaptación que te permita no sufrir un choque violento con la realidad. Por lo tanto, deberías hacer coincidir tu vuelta al trabajo con el establecimiento de unos objetivos concretos. Un ejemplo: planifica desde ya una actividad deportiva; es el momento de apuntarte de nuevo al gimnasio, o de quedar con tus amigas para hacer footing, o de coger la bicicleta. La práctica del deporte libera endorfinas, y eso va a posibilitar que tu estado de ánimo mejore y mitigues la sensación de estrés o de desánimo que el fin de las vacaciones te está causando.

En el aspecto psicológico, es muy importante que te tomes tu vuelta al trabajo como un nuevo comienzo, un nuevo año con nuevos propósitos, objetivos y metas. Tal vez puedas dejar de fumar, o comprometerte de una vez por todas con la comida saludable, o, si lo prefieres, empezar con esa colección de fascículos que siempre tienes en mente pero que nunca llega a puerto por desidia. ¡Venga! ¡Ponte las pilas!

De lo que se trata es que concilies de la mejor manera posible tu situación laboral con tu situación personal. El tránsito hacia la normalidad será más fluido, sin brusquedades que puedan oscurecer tu estado de ánimo. Recupera tus horas de sueño, vuelve a frecuentar a tus amistades, implícate con tus hijos (que también podrían sufrir el síndrome de la vuelta al cole), y sobre todo, conciénciate de que tu trabajo es algo muy positivo: hay mucha gente que no lo tiene, y tú por el hecho de tenerlo, puedes disponer de unas vacaciones cada año. ¡Eso es una auténtica suerte! ¿No te parece?

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