El éxito del strobing

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No se trata de un técnica de maquillaje nueva, pero día a día crece su número de adeptas. ¿El secreto? Que el contouring, con su juego de sombras y su potenciación de los ángulos del rostro, no es para todo el mundo, que para las mujeres que tienen la tez clara menos, y que se ajusta mejor a un look nude, a una estética que valora un toque natural y fresco.

Pero, ¿qué es el strobing? El strobing es una técnica de maquillaje que consiste en aplicar iluminador en aquellas zonas del rostro en las que la luz se refleja naturalmente. Con ello se consigue que los contornos y volúmenes se dibujen solos, ya que se lucen brillos donde naturalmente favorecen, lo cual aporta vitalidad y naturalidad a nuestros rasgos.

¿Y cuáles son esas zonas a iluminar? Pues son aquellas que sobresalen, por ejemplo, el arco de cupido sobre los labios, la frente, la parte superior de los pómulos, el mentón o el tabique nasal. Todo depende de las características fisonómicas del rostro y del tono de la piel. Lo que realmente consigue el strobing es un efecto de “buena cara”, es decir, exhibir un aspecto saludable y lozano que siempre favorece.

La técnica, que es más fácil y rápida que la del famoso contouring, se realiza por medio de un iluminador líquido (más viable para trabajar que uno en crema) que se aplica mediante pincel y brocha. Un aspecto clave es ser comedidos en la aplicación del producto: no se trata de que nuestro rostro brille como una linterna, sino que adquiera una luminosidad natural acentuando los lugares que capturan más luz por sí mismos. La aplicación del highlighter se realiza siempre con pequeños toques constantes, con mucho cuidado. Antes, como es lógico, se habrá aplicado una base ligera en toda la cara para unificar el tono y se habrá aplicado y sellado un corrector en esas determinadas zonas donde usaremos el iluminador.

Como puedes apreciar, la luz es el elemento clave de esta técnica. Y a lo mejor te preguntas: ¿cómo es posible definir usando sólo luz? Pues la respuesta está en que destacando la luz en esas zonas de las que hemos hablado, se crea inmediatamente en el rostro un efecto de sombras naturales que dan profundidad pese a no usar productos específicos para ello. Así, gracias al brillo que facilitamos a la piel, tu rostro se verá más joven, más sano y más natural. He ahí la clave de su éxito.

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