Aparatología estética: un medio, no un fin

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Los avances tecnológicos en nuestro sector han tenido un extraordinario desarrollo durante los últimos años. Es evidente que, hoy en día, el uso de equipos o aparatos se ha convertido en algo imprescindible para el perfeccionamiento de numerosos tratamientos estéticos, y que sin ellos no habría sido posible alcanzar las cotas de calidad, seguridad, eficacia y satisfacción del cliente que los profesionales de la estética ofrecen en sus centros. Pero, como profesionales del sector, ¿sabemos si los equipos que tenemos son los que verdaderamente necesitamos? O, aún más, ¿sabemos si necesitamos equipos que todavía no tenemos?

La respuesta a estas preguntas se encuentra en el asesoramiento profesional. El asesoramiento profesional es todo lo contrario a la venta pura y dura por precio y por moda, que lamentablemente tanto abunda en nuestro sector. El asesoramiento profesional es el resultado de un análisis pormenorizado de los servicios del centro de estética y de la consiguiente propuesta de soluciones a los problemas o carencias detectadas. Es un diálogo de profesional a profesional.

Tal vez lo que más daño está haciendo a nuestro sector de la estética (y a otros muchos) es la oferta indiscriminada de aparatos que se venden a precios muy bajos y que prometen resultados muy altos: nada más alejado de la realidad. Todos sabemos que, en cuestión de tecnología, es muy frecuente dar gato por liebre: ¿alguien ha comparado el funcionamiento y las prestaciones de una tablet de marca desconocida con las de una de marca consolidada? Sobran palabras, ¿no es verdad? Las profesionales de la estética tenemos que tener muy en cuenta que detrás de cada aparato hay una inversión muy importante en investigación y desarrollo (I+D), un conocimiento muy extenso de los condicionantes técnicos de los tratamientos de estética y una sólida trayectoria empresarial en el sector.

Y, además, junto a la calidad de las máquinas, hay un factor esencial que es la estrategia de la compra. ¿Por qué vamos a comprar un aparato? ¿Y por qué ese en concreto y no ese otro? Que nuestro centro de estética esté dotado de tecnología es una cosa y que esté “convenientemente” dotado de tecnología es otra: es necesario, antes de comprar, analizar qué vamos a comprar y por qué; cómo ese nuevo aparato va a encajar en nuestro abanico de tratamientos; de qué manera vamos a introducirlo en nuestra oferta a los clientes; cómo vamos a potenciar nuestra filosofía de servicio por medio de él… Son muchos factores que conviene estudiar, y para ello nada mejor que recabar el asesoramiento de un profesional en la materia que nos aconseje y que nos guíe. No olvidemos que un aparato estético no es una simple máquina que tenemos ahí funcionando: la formación en cuanto a su uso y mantenimiento supone un grado más en la destreza técnica de las profesionales del centro.

Nuestro consejo: no te quedes atrás en dotar de tecnología a tu centro y asesórate convenientemente al respecto. La aparatología es un medio para alcanzar tus objetivos profesionales, no un fin en sí mismo.

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