Cómo cuidarte del sol este verano

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El sol es fuente de vida pero también un enemigo declarado de nuestra piel. Las manchas, las marcas, el envejecimiento prematuro, incluso algunos tipos de cáncer, están asociados a los perniciosos efectos de la radiación solar. Ahora que ya ha llegado el verano y que, por tanto, el sol va a estar muy presente en nuestra vida cotidiana, es importante que conozcas el “sun protection factor” que necesitas para disfrutar sin riesgos de la playa y del bronceado.

Lo primero que tienes que elegir es un filtro adecuado para tu protector solar. Nuestra recomendación es elegir filtros de amplio espectro, ya que protegen nuestra piel tanto de los rayos UVA, responsables del envejecimiento prematuro, como de los rayos UVB, que son los causantes del eritema o enrojecimiento de la piel. ¿Cómo saber si el protector solar que usamos posee este tipo de filtro? Pues mira bien la etiqueta: en ella debe aparecer una numeración UVB y una numeración UVA (en los protectores solares normales sólo aparece la numeración UVB).

A continuación, debes saber que tu protector solar te protege durante un tiempo determinado. ¿Y cuánto es este tiempo? Pues bien, si no te pusieses protector solar, tu piel se mantiene a salvo de la radiación durante unos minutos: entre 3 y 5 minutos si tu piel es clara, entre 10 y 15 si tu piel es menos sensible, y hasta 40 minutos si tu piel es muy oscura. Multiplica este tiempo por el FPS que indica el protector solar y obtendrás el tiempo de exposición al sol durante el cual estás protegida. Por ejemplo: piel clara 3 minutos x FPS15= 45 minutos. No obstante, y como medida de carácter general, el FPS recomendable para todo tipo de pieles es el 30 (y en adelante): son los de alta protección. Eso sí, utiliza dos protectores solares siempre: uno de mayor protección para la cara y otro para el resto del cuerpo.

Por supuesto, siempre que te apliques crema protectora, hazlo unos 30 minutos antes de exponerte al sol directamente y aplícatela uniformemente por todo el cuerpo, incluidas esas partes que solemos olvidar tan injustamente como el cuello, las orejas, la calva o los empeines. También hay que tener en cuenta que debes volver a aplicarte el protector cada 2 horas, aunque si practicas deporte a pleno sol (y sudas mucho) o si estás mucho tiempo en el agua, ese tiempo debe reducirse.

¿Y a qué horas es más peligroso tomar el sol? Pues, evidentemente, las horas críticas son las comprendidas entre las 12 del mediodía y las 3 de la tarde. Cuidado con exponerte demasiado al sol en ese tramo horario porque la radiación está en su pleno apogeo.

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