EVITAR EL ENVEJECIMIENTO PREMATURO

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Envejecer es un fenómeno natural e inevitable: el paso de los años produce en nuestro organismo una drástica disminución de la producción de colágeno y elastina, con lo cual tanto la resistencia como la elasticidad de nuestra piel comienzan a decaer progresivamente. No obstante, y aparte de los tratamientos estéticos y de la cosmética antiaging que pueden retrasar el proceso, existen unos factores externos que aceleran el envejecimiento y que son evitables. Veamos cuáles son para que tú sí los puedas evitar.

¿ERES FUMADORA? Está comprobado científicamente que fumar produce envejecimiento prematuro, ya que el tabaco reduce la capacidad antioxidante en la sangre. Muchas de las arrugas de tu cara son producto de este mal hábito. Desde luego, lo más recomendable es no fumar nunca, pero si lo haces, ya estás dejándolo sin perder ni un minuto.

¿GESTICULAS MUCHO? Según el tipo de piel que tengamos y según sea también nuestra manera de gesticular con el rostro, nos saldrán más o menos líneas de expresión. Las líneas de expresión son huellas que van apareciendo en nuestra cara cuando la piel pierde colágeno y elasticidad y repetimos constantemente un movimiento: reír, fruncir el ceño, etc. Para evitar y retrasar las líneas de expresión lo mejor es seguir una rutina diaria de belleza (lavado, exfoliación, hidratación) y ponerse en manos de una profesional para que diseñe tratamientos específicos de estética.

¿EN QUÉ POSICIÓN DUERMES? Si duermes con la cara sobre la almohada o boca abajo, y eres de las que no cambia de posición en toda la noche, debes saber que dormir de lado produce líneas de expresión en barba y mejillas, y boca abajo arrugas en la frente. Trata, por tanto, de dormir boca arriba: es la mejor manera de evitar esas arruguitas tan inoportunas.

¿TE GUSTA EL SOL? A nosotras también, porque el sol es fuente de vida y de energía, pero el sol es además el enemigo número uno de tu piel: los rayos solares causan un proceso conocido como fotoenvejecimiento, que se caracteriza por la aparición de manchas, flacidez, arrugas… Según sea el color de tu piel y el tiempo de exposición a los rayos solares, este proceso puede ser más o menos grave. Las zonas más expuestas al sol son los antebrazos, el escote, las piernas y la nuca. Ahí nos da el sol todo el año, no sólo en verano, y esta exposición continua puede provocar trastornos importantes como dermatoporosis o nuca romboidal. Así que mucho cuidado: la única solución posible ante el poder maligno del sol es la protección. Elige un protector de factor alto y cuídate.

Fíjate, por ejemplo, en el caso que recogió la revista “The New England Journal of Medicine” donde un hombre que fue camionero durante 28 años recibió durante muchas horas diarias los rayos del sol por la ventanilla izquierda de su vehículo, con el resultado de que esa parte de su rostro envejeció mucho más rápido y de manera más grave que la otra parte. Los médicos le diagnosticaron dermatoheliosis unilateral, y desde luego, se trata de una prueba visible del poder de la radiación ultravioleta para envejecer la piel.

Nuestro consejo: evita todos estos factores externos y cuando cumplas los treinta y pocos ponte ya al cuidado de una profesional de la estética para retrasar y mitigar los efectos del tiempo sobre tu piel.

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