ERRORES MÁS COMUNES AL APLICARTE TU CREMA FACIAL

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La crema facial es imprescindible en el tratamiento de la piel de nuestra cara. Ya bien sea para hidratarla, para nutrirla o para prevenir arrugas o impurezas, prácticamente todas las mujeres nos aplicamos cada noche y cada mañana nuestras cremas. Sin embargo, ¿te estás aplicando correctamente tu crema facial? Existen una serie de malas costumbres y mitos que en lugar de beneficiarte te perjudican. ¿Sabes cuáles son?

En primer lugar, podríamos hablar de la falta de constancia. La falta de tiempo, las prisas, el cansancio acumulado durante el día, provocan que muchas mujeres no se tomen en serio los tratamientos faciales. Craso error: aplicarse crema de vez en cuando no sirve para nada. Todo tratamiento a base de cremas faciales necesita de un tiempo para que nuestra piel lo asimile y reciba sus beneficios y, por supuesto, de un compromiso responsable de ser constante y disciplinada en su aplicación.

Otro error muy común es elegir nuestras cremas por consejos de amigas. Es posible que tu amiga te diga: “Tal crema me va fenomenal, es genial”, y seguramente sea así, pero eso no significa que lo que a ella le funcione te vaya a funcionar a ti. Cada persona tiene una piel diferente y las cremas faciales que te vayas a aplicar tienen que ser recomendadas por una profesional que haya analizado tu tipo de piel y tus características, hábitos, alimentación, etc. Así que, cuidado, acude siempre a una esteticista para saber qué es lo que más te conviene.

Hay una premisa ineludible en todo tratamiento facial: antes de aplicarte una crema facial debes limpiarte correctamente la piel de tu rostro. Este primer paso, que parece una perogrullada, en muchas ocasiones no se cumple, y las consecuencias de ese no cumplimiento es la falta de efectividad de las cremas (puesto que la piel, con impurezas, no absorberá correctamente sus ingredientes) y seguramente la aparición de grasa en tu cutis. ¡¡¡Atención a este punto!!!

La forma de aplicarte la crema facial es también muy importante, así como la cantidad de crema que debes usar. A ver, no te creas ese falso mito de que a más cantidad mejor resultado. Es una absoluta tontería, ya que cada fabricante indica con gran exactitud la dosis recomendable; no seguir esas indicaciones no provocará más que perjuicios a tu piel. Lo mismo ocurre con lo de frotar mucho para que la crema se absorba mejor; ¡falso! Lo mejor es realizar un suave masaje con cierta presión y seguir, en este caso también, las recomendaciones del fabricante o del profesional donde la hayas adquirido.

Por último, revisa cada cierto tiempo tus cremas con el fin de evitar que las sigas usando una vez hayan caducado. Es muy posible que la misma inercia de aplicarnos las cremas a diario no nos haga caer en cuenta de que una vez abierta, la crema tiene un tiempo útil de uso y que transcurrido éste, no es recomendable porque puede ocasionarte algunos problemas.

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