LOS MILAGROS DEL MAQUILLAJE

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¿Tú también eres de las que pensaba que Uma Thurman se había sometido a un sinfín de operaciones de cirugía estética para retocarse el rostro? Fueron tantas las críticas, parodias y especulaciones a raíz de la aparición de la musa de Tarantino en la presentación de la serie The Slap con una imagen totalmente diferente a la habitual, que pocos días después, en un programa de televisión, tuvo que desmentir que se hubiese cambiado las facciones a golpe de bisturí. “Parece que a la gente no le ha gustado mi maquillaje”, declaró la actriz, irónicamente.

A veces subestimamos el poder del maquillaje y nos olvidamos de su uso en el cine, por ejemplo, donde siempre ha mostrado su enorme capacidad para la creación de personajes, la transformación y el disfraz. Los avances técnicos de las marcas de cosmética son tan grandes que muchos de sus recursos ya no se reservan para la pantalla, el escenario o la pasarela, sino que están disponibles en el mundo real, en el tuyo y en el mío.

Así, es posible eliminar las arrugas a través del maquillaje. Ello es posible por mediación del Blur, esa sustancia que a la manera de una cera cierra el poro, lo cubre, iguala y tensa. Su efecto es muy similar al Photoshop, pero sin software de por medio. Es cierto que cubrir las arrugas puede quitarle naturalidad al rostro, pero ciertamente garantiza su absoluta desaparición durante un buen rato. En moda se ha utilizado siempre como una solución genial para conseguir diferentes looks y aspectos en las modelos, consiguiendo que con cada vestido la misma modelo pareciera una diferente. Hoy en día el Blur es un componente de muchas cremas y bases de maquillaje, aunque de forma muy diluida.

Igual ocurre con las facciones del rostro, que es posible manipular por medio de los iluminadores. Los iluminadores aportan esa luz que permite resaltar o esconder determinadas zonas de nuestra cara. Así, es posible atenuar pequeños defectos, como ojos de diferente tamaño, nariz excesivamente ancha, etc. Hay que saber utilizarlos muy bien para sacarles el máximo partido, ya que su poder de reducir o aumentar volúmenes es extraordinario.

De todo ello, es posible extraer dos conclusiones: una, que el maquillaje cada vez tiene que ver menos con lo que metafóricamente podríamos llamar “pintura”, algo similar a preparar un lienzo y pintar sobre él, y sí cada vez más con la “escultura”, ya que persigue resaltar, ocultar, crear volúmenes, rellenar y producir efectos visuales que a la vista parezcan palpables. Otra, que la moderna cosmética permite, al igual que ocurre con la elección de un vestido o un peinado, escoger facciones sin necesidad de pasar por el quirófano, mostrando públicamente una imagen bastante diferente a la que se tiene con la cara lavada, como ocurre con “celebrities” como Madonna, Victoria Bekcham o Jennifer López.

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