PON UNA MASCARILLA (NATURAL) EN TU VIDA

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Las hay para todos los gustos: limpiadoras, exfoliantes, humectantes, nutrientes, purificadoras, antiarrugas, reafirmantes, aclaradoras, estimulantes… Están hechas de productos como frutas, vegetales, arcilla, avena, aceites vegetales, esencias, aguas florales… Sus efectos son siempre refrescantes y confortables, una auténtica delicia. Existen muchos tipos de mascarillas, las «minerales» o las naturales, por supuesto éstas últimas aportarán a tu rostro un «extra» de limpieza, luminosidad, nutrición o energía.

Hay quien se prepara sus propias mascarillas, es muy fácil, simplemente se requiere un recipiente de vidrio o plástico donde mezclar los ingredientes de la misma y un poquito de maña, ahora bien este tipo de mascarillas aportan EFECTOS que no es lo mismo que tratar y aportar a la piel lo que realmente necesita, para ello existen las mascarillas ya preparadas con activos suficientes para cubrir las necesidades que en ese momento se requiera, no sólo disfrutar de una sensación o aroma, que esta muy bien pero realmente es insuficiente (lo siento, es así!!)

¿Cuándo se recomienda aplicarla? Pues lo ideal es por la noche, que es cuando estás más tranquila y tu cutis (piel) está menos sometida a agresiones ambientales. Es importante que te la apliques con la yema de los dedos mediante suaves golpecitos, sin deslizarlos para extenderla. Generalmente hay que dejársela puesta alrededor de quince o veinte minutos y retirarla con pañuelitos o toallitas húmedas (NO las toallitas de bebe). Una vez te hayas retirado la mascarilla, que normalmente se aplica entre una y cuatro veces a la semana (según el tipo de mascarilla), es muy recomendable lavarte la cara con agua tibia y usar un tónico para restablecer el PH de nuestra piel. Una vez hecho esto, ya puedes aplicarte tu crema hidratante habitual y tus tratamientos diarios normales.

Las mascarillas le dan un beneficio añadido a tu piel. Las mascarillas limpiadoras, por ejemplo, ayudan a limpiar los poros y a prevenir espinillas y puntos negros (¿sabías que el barro es la mejor mascarilla limpiadora que existe?). Para la piel grasa, no hay nada mejor que una mascarilla exfoliante, ya que están hechas de extractos vegetales que contienen enzimas ideales para eliminar células muertas. Para pieles secas o muy agredidas por el frío o la contaminación son muy recomendables las mascarillas humectantes. En todo caso, una mascarilla a base de algas y aceites esenciales es idónea para darle frescor y brillo a tu cutis, al igual que usar compresas de manzanilla, te negro o los pepinos que mencionaba al principio, son el mejor remedio para reducir la hinchazón de los ojos.

¿Un truco? Además de su uso continuado para tratamientos faciales, la mascarilla suele utilizarse como “terapia de choque” la noche previa a eventos importantes (fiestas, bodas, actos sociales, etc.) donde tengas que estar radiante y muy guapa.

¿Otro truco? Acude a tu centro de estética y adquiere allí mismo las mascarilla NATURAL que según tu edad, tu tipo de piel y tus necesidades específicas, sean más propicias para ti.

Y sí, digo Centro de Estética, porque tu esteticista profesional es la que puede valorar con criterio qué sustancias son las más adecuadas para tí, además de hacerte cubrir esas sensaciones agradables que a todas nos gusta sentir, me refiero a las texturas y los aromas (aceites esenciales, NO perfumes), que no perjudiquen a tu piel y sean realmente beneficiosas para tu rostro.

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