NI QUE SOBRE NI QUE FALTE. ¡VIVA EL EQUILIBRIO!

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Los filósofos de la Grecia clásica y los antiguos sabios orientales señalaban que la felicidad se encuentra en el “justo medio” entre el exceso y el defecto; esto es, en la moderación. Si piensas que cuantos más productos de belleza y salud consumas mayor será el efecto beneficioso que producirán en tu cuerpo, estás muy equivocada. Para todo hay una medida justa, unos mínimos y unos máximos que, por tu bien, no debes transgredir.

Así que ni te pases ni te quedes corta. Por ejemplo, en lo que concierne a la cantidad de productos de belleza para la piel que utilizas en tu rutina diaria, ni hagas como las japonesas (que utilizan más de 15 productos diarios) ni tampoco optes por no hacer nada en absoluto. Piensa que hay un ritual mínimo indispensable: hidratación, limpieza y protección. Cumple ese ritual y añade sólo y exclusivamente lo que te haga falta de verdad.

Lo mismo cabe decir respecto al cuidado del cabello. Ni te laves con champú especial para caballos (como estuvo de moda hace poco tiempo) de manera compulsiva, ni te pases al fenómeno del “No Poo”, el que aboga por la necesidad de lavarse el cabello sólo con agua, sin champú. Piensa que el agua por sí sola no limpia; y piensa también que tu cabello necesita ingredientes que disuelvan el sebo y la suciedad para quedar completamente limpio. Seguro que utilizar un champú suave de forma moderada (que además tenga en cuenta las características de tu cabello) no puede ser perjudicial. ¿No estás de acuerdo?

Tampoco es de recibo pensar que cuantos más años cumplas, más fórmulas “antiedad” debes aplicarte. A partir de los 30 años necesitarás dedicar a tu piel cosméticos con distintas sustancias siempre dependiendo de las necesidades que te diagnostique tu esteticista profesional y con moderación, porque no por ponernos toda la estantería vamos a aumentar los beneficios, todo lo contario, sobrealimentar es igual de malo que no cuidarse nada.

Si además tienes la piel sensible o proclive al acné cosmético,no te pases el día lavándote la cara y por supuesto utiliza productos suaves, sin detergentes. Y en cuanto a los fotoprotectores, que sean físicos mejor que químicos. Y super prohibido usar texturas waterproof.

No te creas que el fitness es una excepción al respecto. Ni es bueno hacer entrenamiento muy intenso a diario ni tampoco te beneficia en nada dejarlo todo para un par de meses antes de la operación bikini. En el primer caso, debes saber que el músculo para crecer debe descansar. Lo mejor es trabajar cada día grupos musculares diferentes variando de ejercicios y descansando al menos dos días a la semana para que el músculo asimile la información que le has suministrado durante la práctica del ejercicio. Respecto a darte la panzada sólo los fines de semana o unos pocos meses al año, decirte que eso vuelve loco al músculo e incrementa el riesgo de padecer lesiones. Así que, recuerda: deporte de forma continua y moderada, con sus días de descanso.

Aplícate el cuento y piensa que todo lo que hagas por tu salud y tu belleza debe cumplir con esos mínimos y máximos que marcan la línea entre pasarte o no llegar. Utilizar muchos productos es malo; pero utilizar pocos también. En el justo medio se encuentra la virtud y, por ende, la felicidad.

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