PETRÓLEO Y COSMÉTICA

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Pues sí, la cosmética tradicional utiliza el petróleo como uno de sus componentes. ¿Por qué? Porque es un elemento barato, dúctil y de múltiples aplicaciones, lo cual lo convierte en un producto idóneo para muchos sectores industriales. Así, por ejemplo, el petróleo y el aceite mineral (un derivado del petróleo) se añaden a muchas lociones y cremas hidratantes y protectoras de la piel debido a su consistencia espesa, que da sensación de nutrición y suavidad. Lo mismo ocurre, por ejemplo, con nuestra alimentación: ¿nunca te has preguntado por qué brillan de esa forma tan especial las manzanas del súper? Por la parafina (derivada del petróleo) que recubre su piel y las hace más apetecibles.

Aceites minerales, vaselinas y parafinas son los sustitutos baratos de los aceites vegetales naturales en cremas hidratantes, mascarillas, aceites hidratantes, bodymilks, barras de labios, etc. Lo curioso es que aunque parezca que funcionan, su uso es, en cierta medida, un fraude. Un ejemplo: no hidratan; lo que hacen es crear una película plástica altamente oclusiva sobre la piel (como con las manzanas) que impermeabiliza y obstruye los poros, absorbiendo la humedad de las capas internas y llevándola al exterior para que la epidermis o capa más externa parezca más hidratada. Pero, ¿lo está?. No, rotundamente no. Y además, impide la transpiración natural, la depuración de toxinas y produce dos efectos: un ansia por consumir más y más producto y un envejecimiento prematuro de la piel. Al fin y al cabo, lo que no es natural es… artificial.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), la Unión Europea y otros organismos internacionales ya han empezado a reaccionar: alertan sobre los efectos negativos para la salud que tienen algunos de estos ingredientes usados a diario en la cosmética tradicional como son los bisfenoles, benzofenomas o flalatos y recomienda evitar su uso. No obstante, muchos de ellos no están todavía prohibidos por las autoridades sanitarias. ¿Por qué? Porque la cantidad de componente que contienen los productos como cremas, champús, aceites, etc., es muy pequeña y en teoría no afecta a nuestro organismo. Pero nos hacemos una pregunta: ¿se tiene en cuenta el “efecto suma”? ¿Qué pasa con los productos que utilizamos a diario? ¿No multiplican esa pequeña cantidad de componente de petróleo hasta convertirla en una cantidad preocupante?

Nuestro consejo es sustituir paulatinamente los productos de cosmética tradicional que utilizamos a diario por producto de cosmética natural o ecológica. ¿Por qué? Porque la cosmética natural está libre de sustancias de síntesis y de derivados del petróleo y se componen fundamentalmente de elementos de origen vegetal. Son, por tanto, productos más equilibrados, más saludables, más seguros y más “sinceros”. No nos venden sensaciones, nos aportan bienestar.

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