LA IMPORTANCIA DE LA PRIMERA IMPRESIÓN (también en nuestro centro de belleza)

rp_primeraimpresion.jpgSi en nuestra vida personal sabemos que la imagen es nuestra carta de presentación y que la primera impresión es la que cuenta de verdad, en la vida profesional sucede lo mismo. Si diriges o trabajas en un centro de belleza, la anterior aseveración se multiplica por dos: si vendemos imagen, ¿cómo no vamos a predicar con el ejemplo?

Hay una multiplicidad de pequeños detalles que condicionan que un nuevo cliente entre o no entre en nuestro centro de belleza. El primero, desde luego, es la primera impresión. Esta primera impresión se puede producir “a priori”, cuando el posible cliente todavía no ha visitado nuestro centro, por ejemplo a través de un mensaje publicitario que haya llegado hasta él, o se produce “in situ”, es decir, en el mismo momento de visitar nuestra empresa, en su primera visita para solicitar información o para someterse directamente a un tratamiento.

En ambos casos, nos estamos jugando que ese nuevo cliente se convierta en tal: o bien que, seducido por nuestra publicidad, venga a vernos; o bien que, una vez dentro y tras preguntar y hablar con nosotras, decida quedarse o marcharse.

Pongámonos en el primer caso: nuestra comunicación hacia el exterior. ¿Qué tipo de publicidad hacemos? ¿La transmitimos a través de los medios adecuados? ¿Qué imagen de nosotros proyectamos? ¿Somos los más baratos del barrio o parecemos tan elitistas que da miedo ir a visitarnos? ¿A qué tipo de clientes nos dirigimos? ¿Sabemos enganchar a nuestros clientes potenciales con un mensaje original o decimos lo mismo que todos? ¿Nuestra imagen corporativa transmite realmente lo que somos?

En el segundo caso, el de que el cliente pase por delante de nuestro centro y se decida a entrar, la primera impresión, sin duda, dependerá de detalles tan importantes como la decoración de nuestro centro (y distribución de espacios, gestión de ruidos, juegos de luz), la estética de nuestro equipo (el vestuario de trabajo, la imagen del personal), la atención a ese nuevo cliente (tiempo de espera, lenguaje y modales utilizados, quién lo atiende y dónde), etc.

Evidentemente, existen otros factores como los precios, los equipos, el diseño de los servicios, la profesionalidad de nuestros trabajadores, la atención postventa, etc., que van a determinar el éxito o el fracaso de nuestra política comercial, pero es indudable que todo ello vendrá determinado por esa primera impresión que se haya llevado el cliente en el primer contacto (a priori o in situ) con nuestro centro de belleza.

Ahora piensa que tú misma vas a tener una primera cita con alguien que te interesa mucho. ¿No atenderías a todos los detalles de tu imagen? Tu peinado, tu maquillaje, el estado de tu piel, tus uñas, tu ropa, tu perfume… Pues conciénciate de que para tu centro de belleza también son fundamentales los detalles para causar una excelente primera impresión. Sabes perfectamente que si los gestionas de la manera correcta y adecuada, tendrás el éxito que deseas tanto en esa primera cita como en ese nuevo cliente que tu centro de belleza necesita.

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